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Lo complicado, a veces no es tan complicado, y suele ser lo más útil y necesario.

 

 

Un hecho objetivo y no baladí es que nuestra sociedad peca de varios fallos. Algunos de los más graves, a mi juicio, son la carencia de cultura científica, literaria y filosófica que padecemos. Hoy me centraré en la referente a la ciencia.

 

Uno de los motivos por los cuales la ciencia no es atractiva para la mayoría, es debido a su aparente dificultad, su halo de misticismo y omnipotencia que emana de sus fórmulas, teorías y postulados. ¿Quién no ha llegado a odiar las matemáticas porque no le salía una ecuación o no obtenía la integral de una función, o ha maldecido a Newton y Galileo por haberse inventado tantas leyes? En este punto de frustración y enfurecimiento, llega a la lengua del alumno la típica frase: “para qué me sirve ésto a mi”. Y el profesor, nada acertado, lo que le suele contestar es: “pues por ahora, para aprobar esta asignatura”. Obviamente ésta no es la actitud de todos los profesores, ni mucho menos. Pero en la enseñanza de la ciencia, ellos juegan un importante papel: tienen que envolver un caramelo un poco agridulce de una forma que sea atractivo, den ganas de comerlo y una vez comido, sea un poco adictivo y vuelvan a por más.

 

Metáforas aparte, con esta entrada quiero dar una leve respuesta a la pregunta del inocente alumno que exigía saber de qué le sirve aprenderse esas cosas tan raras, pues como bien argumenta: “no voy a salir a la calle y voy a derivar una función”. A este respecto habría que preguntarle sí juega a algún videojuego, de ser así le podremos decir con toda la tranquilidad del mundo que si quiere, le dejamos que vaya a asesinar a Newton y Leibniz para que el concepto de derivada e integral nunca llegue a existir, a ver cómo se iba a pasar las tardes de los domingos invernales. O cada vez que vaya en coche y cruce un puente debería pararse a reflexionar que eso se ha podido construir gracias a que antes que él un ingeniero ha estudiado muchas Matemáticas y muchas Física. Ya ni te quiero contar lo importante que es la Química aplicada en campos como la Medicina, en la cual las diferentes formas de las moléculas y sus componentes hacen que interactúen de una forma u otra con, por ejemplo, un virus.

 

No he querido hacer este artículo todo lo científicamente riguroso que debería, sólo he querido mostrar, con menos de un puñado de ejemplos, la relevancia que tiene la ciencia en nuestras vidas,  desde el ámbito de la salud, al del ocio, pasando por el del gusto (si, la Química es una gran aliada de los cocineros más vanguardistas). Sólo espero que te haya picado un poco la curiosidad si todavía no eres adepto a esta religión a la que llamamos ciencia, que es una poderosa amiga que nos ayuda a comprender y explicar mejor el mundo en el que vivimos.

 

Si después de haber leído este artículo algo dentro de ti está ansioso por adentrarse o en este maravilloso mundo que parece tan lejano, échale un vistazo a estos vídeos en los que se explican cosas de sentido común (o no tan común) de una manera amena y divertida:

                                                                           ¿Qué es la ciencia?

                Errores comunes en física                                         Cuando llueve, ¿es mejor caminar o correr?

            ¿Cómo se crea un espejismo?                                                          El Big Bang

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