Mindhunter y su galería de asesinos

Cartel de la serie Mindhunter de Netflix
Cartel de la serie Mindhunter de Netflix.

Que el director y productor estadounidense David Fincher estrene una nueve serie centrada en la temática de los psicópatas y los asesinos en serie no es algo sorprendente si tenemos en cuenta su filmografía y sus obras más icónicas dentro del género (nadie podrá olvidarse nunca de ese final desgarrador en la película Seven o de la obsesión malsana de los policías y periodistas de Zodiac por intentar descifrar la identidad de uno de los criminales más inquietantes de los años 60). Ahora es el turno de Bill Tech y Holden Ford, la pareja de criminalistas de Mindhunter que tendrá que asomarse al lado salvaje y oculto de la América profunda más perturbadora con la ayuda analítica de su compañera psicóloga Wendy.

Sin embargo, aunque el estreno de Mindhunter no nos haya cogido por sorpresa y no parezca aportar nada nuevo a la parrilla televisiva con tantas series de detectives y policías en emisión, lo cierto es que es de agradecer el poder ver a Fincher de nuevo en su salsa, en el thriller criminal más oscuro y psicológico. Que la serie esté ambientada en los años 70 no es para nada casual, y demuestra el conocimiento del director en el peliagudo tema que intenta desarrollar, es decir, el nacimiento de las tácticas de perfilación criminal, o lo que es lo mismo, los primeros esbozos y estudios serios de las mentes criminales más peligrosas de la segunda mitad del siglo XX.

Richard Speck, asesino de los 70.
Speck en un fotograma de Mindhunter y en la vida real.

La década escogida es perfecta para esta tarea y en cada capítulo se nos van ofreciendo nombres y expedientes de monstruos de la talla de Charles Manson, El hijo de Sam, Ed Kemper, Monte Rissell, Richard Speck o Jerry Brudos entre otros. Una pequeña galería que da una muestra de la magnitud de locura y horror que sufrió Estados Unidos en ese periodo de tiempo, con tanto perturbado campando a sus anchas en busca de nuevas víctimas con las que saciar sus retorcidos apetitos. Otra de las razones que determinaron la elección de estos años es sin duda el aporte biográfico que trae consigo el personaje de Holden Ford, una especie de álter ego del agente real del FBI John E. Douglas, autor del libro Mind Hunter: Inside FBI’s Elite Serial Crime Unit del cual se basa la serie.

No es de extrañar que el célebre escritor Thomas Harris, autor de El dragón rojo, El silencio de los corderos o Hannibal, tomara de asesor y de referente a Douglas para dotar a sus libros de un enfoque siniestro pero concienzudo, muy dado a descubrir taras mentales o traumas que fácilmente pueden convertirse en conductas propias de psicópatas auténticos, los cuales afortunadamente hoy en día se encuentran tras las rejas.

El libro original Mindhunter escrito por Douglas.
El libro homónimo Mindhunter de la editorial CRÍTICA.

No obstante, no hay que dejarse engañar por los tópicos y querer comparar esta primera temporada de la serie con títulos que puedan parecer similares como Dexter, Bates Motel, The Killing o Hannibal. Aunque el nuevo hijo de Fincher peca de morbo y de mal rollo, prefiere centrarse en la parte más sociológica, forense y psicológica antes que en enseñar cuerpos mutilados o crímenes exagerados (que también los hay, no os preocupéis). Para los que quieran iniciarse en películas y series de este estilo podéis consultar este top 10 elaborado por Los Inrockuptibles.

De este modo, creo que se puede afirmar que los momentos más entretenidos e impactantes de Mindhunter son sin duda las entrevistas carcelarias a los psicópatas antes mencionados. Es en ellas donde David Fincher pone toda la carne en el asador grabando unas recreaciones sublimes con un reparto idéntico a los asesinos en serie de aquellos años. Son estos actores secundarios quienes consiguen transmitir al espectador la misma tensión que los propios entrevistadores sentían a la hora de hurgar en sus cabezas para comprender sus extrañas y sangrientas conductas.

El actor Cameron Britton (Ed Kemper en la ficción).

Cabe destacar como mención especial la interpretación de Cameron Britton en la piel del frío y educado Ed Kemper, posiblemente el recurso mejor explotado en estos primeros 10 capítulos. El grado de realismo es tal que a veces costará distinguir entre ficción y documental, si no me creéis aquí tenéis una prueba de adelanto con este video del canal del usuario Thomas Flight.

Como os podréis imaginar, conocer la trayectoria y los detalles de las diferentes carreras criminales de estos asesinos puede daros un plus como seguidores de Mindhunter, ya que aprenderéis a reconocer y a verificar bastantes detalles acerca de las investigaciones que estaban en proceso o que ya habían finalizado con la condena de turno. Sin revelar nada, solo mencionaré que la serie de David Fincher introduce hábilmente pequeñas escenas al comienzo de algunos episodios presentando un personaje anónimo, vulgar y anodino que a primera vista parece no encajar con la trama principal de la serie y al que únicamente vislumbramos en unos escasos minutos del metraje.

El asesino de Kansas pronto cobrará importancia en Mindhunter.

Los que sean unos fanáticos de la historia criminal norteamericana o hayan querido investigar por su cuenta ya habrán averiguado la identidad de este sujeto con las pistas dejadas. No cabe duda de que su fama le precederá a lo largo de la segunda temporada de Mindhunter en forma de siglas. Esperemos que el cineasta David Fincher termine de rodarla pronto y resuelva las incógnitas para finales de este año.

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#Periodista amante de la cultura, la literatura, el #cine, la música rock y las series de culto. Aprendiendo a ser #CommunityManager.

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