Las personas son relacionales. ¿Y las empresas?

A menudo sientes que en marketing vas contracorriente, las personas (desde siempre) se reúnen en clanes o grupos. Son tan variados como los colores e incluso una persona puede estar en más de uno… Somos entes relacionales.

Por un lado encontramos a personas afines a algún deporte que se reúnen para practicarlo o verlo. Otr@s que se reúnen para despotricar de otros grupos u otros que simplemente van a ver teatro o cine.

restaurant-690975_640Desde la antigüedad la humanidad ha hecho que grandes cazadores se reúnan para montar partidas de caza, o que grandes guerreros se alineen para proteger una propiedad o comunidad.

Cuando surgieron las redes sociales nos encontramos con la oportunidad de descubrir nuevas aficiones o motivos de alianza y pensábamos que ya no podíamos volver atrás, pero gracias a que esas redes se han prostituido de manera ilógica la humanidad llana y simple se ha reunificado en pequeños grupos más o menos pequeños y se limitan a ignorar lo que no surja de ellos.

Las empresas han contribuido a hacer que el alcance de estas redes se haya limitado. Cualquier “mendrugo” con un poco de habilidad (labia, grafismo o gracia) han machaco insistentemente hasta inmunizar al público.

Al principio las personas compartían fotos o vídeos de gatitos y perritos en los que con poses quasi-humanas nos tocaban la fibra. Con declaraciones de intenciones que ahora sabemos vacías, en defensa de personas en la otra parte del mundo y que al final nadie hacía nada.

Los usuarios servían opiniones y se manifestaban en defensa de derechos que luego no podían apoyar.

Como digo las empresas han (y siguen) comunicando en una sola dirección, en la que piensan que son poseedores de la poción mágica que salvará las necesidades de las personas de la primera sociedad y que diciendo que una parte de sus beneficios (esos que nunca sabemos a cuanto ascienden) van a destinar a una u otra causa solidaria.

Las personas, debido a lo sociales que somos y al hecho de que no disponemos de crédito ilimitado, ya no podemos consumir visceralmente. Cierto que si necesitamos cambiar el coche (por ejemplo)  nos compraremos el mejor que podamos, pero sobre todo debe cubrir las necesidades que tenemos.

Si observamos estas palabras con las que introduzco podemos observar rápidamente una solución.

Creemos comunidades de intereses.

statistics-76197_640Claro que esto es más fácil decirlo que hacerlo. Las empresas están dispuestas a invertir en tácticas y dejar las estrategias para otro momento. Quieren resultados desde el minuto uno, sin excusas y aunque algunas pueden llegar a invertir ingentes cantidades de dinero en publicidad, no quitan ojo a la cuenta de resultados y lo que menos les preocupa es la fidelización. Limitan la fidelización al precio más bajo sin aportar nada más que lo que el cliente necesita y olvidando si pueden o no aportar cierto valor añadido.

Empresas que compran seguidores a bases de datos para obtener números visuales de relevancia, otras que se limitan a pagar a las redes sociales para conseguir lo mismo sin generar conversación con sus seguidores. Muchas que renuncian a estas prácticas y aún permaneciendo fieles a las estrategias de crecimiento siguen pensando que los números son los que valen.

Las empresas se nutren de datos estadísticos y de cuentas de resultados, hacen caso a “guruses” que lejos de pensar y repensar acciones se limitan a tablas y gráficas de Excel y dejan de escuchar a los clientes.

El marketing son relaciones y saber escuchar al que adquiere el producto. Compañías enormes saben hacerlo y ofrecen a sus clientes valores añadidos muy superiores a la satisfacción de compra de los productos. ¿por qué las personas volvemos al comercio de proximidad? Simplemente por que nos gusta ser atendidos con responsabilidad, nos gusta sabernos escuchados y aunque en ocasiones no sea atendida nuestra idea sabemos que es valorada.

¿Vas a seguir comprando a entidades que no son capaces de saber qué es lo que necesitas?

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