La cata de vino… comienza en la uva

Si te gusta el vino seguro que te encanta oler su aroma al descorchar la botella, servirlo delicadamente en una copa y girarla en unas cuantas ocasiones para que se oxigene. El mítico “ritual” de la cata de vino continúa con la nariz pegada a la copa, con la observación del color del vino (ojo, que si lo haces con una servilleta blanca tras la copa te quedará muy ‘cool’ y dejarás ‘fascinao’ al de enfrente). Después probamos y para hablar de aromas a frutas, a maderas, toques ácidos, vinos completos o redondos…

Viñas de LogroñoPara muchas personas esto no es más que un postureo, y cuando estás en un restaurante no son pocas las caras que te miran de reojo con una mezcla de incredulidad y la envidia del desconocimiento. “A catar se aprende catando y no hay más ciencia”. Eso es lo que dice Elena Adell, enóloga de las famosas bodegas Azpilicueta, donde lucha por elaborar cada temporada vinos singulares que tengan su propia personalidad. Con ella y su equipo tuve la oportunidad de compartir esta semana un paseo por las impresionantes viñas de Logroño.

A los que nos gusta esto del vino y la gastronomía, nos hartamos de dar cursos de cata, de leer libros sobre maridaje (por cierto, os recomiendo Terapia antiestrés para entender de vinos.). Pero – ¡a lo que vamos! –  la pregunta es: ¿alguna vez hemos cogido una uva de la viña y lo hemos analizado? Pues si tienes oportunidad te invito a que lo hagas porque si quieres aprender de vino, hay que aprender desde el origen. Y de paso, con la forma que nos propuso Elena:

Elena Adell

-Coger granos diferentes: de la parte de arriba del racimo, y de la parte baja. Sí, ¡hay diferencias de sabor!

-Meter un grano en la boca y sujetar el ímpetu por tragar. Parece una tontería pero lo hacemos automáticamente

-Vaciar el grano con la lengua y ver qué nos dice la pulpa. ¿Aromas a fruta, herbáceos…?

-Hacer 3 masticaciones y analizar el jugo. ¿Es ácido, es dulce… qué nos sugiere aromáticamente?

-Hincar las muelas en la piel y hacer una especie de papilla. Después hay que pasar la papilla por la boca. Si se nos pega la pasta es que el tanino que encontramos en la uva es muy astringente o bien nos puede dar una sensación más untusosa

 

-Espachurrar esa papilla en la mano y ver el color que nos deja

-Y nada de tirar las pepitas. Si el color es marroncito, como de madera, se puede masticar y esa uva dará al futuro vino aromas tostados.

No hay buen vino sin una buena uva. Y con una cata así puedes aventurar cómo te sorprenderá el vino del futuro y dejar ‘fascinao’ al de enfrente y ¡con toda la razón del mundo!

Mientras trabajaba como reportera en TVE, me hicieron “reportera cocinillas” a la fuerza. Con el tiempo descubrí que no hay nada mejor que disfrutar comiendo y descubrir cosas del arte del comer.

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