España crece pero… ¿Cómo?

DeathtoStock_Creative Community9El 15 de septiembre, el INE publicó (aquí el documento) la información actualizada del PIB nacional hasta 2014, modificando los datos de previsión realizadas.

Antes de todo, este retraso da una idea de la complejidad de medirlo y cerrar la contabilidad nacional. Más allá de posibles “cocinas” que tanto se comentan, la información es muy útil para entender de donde proviene el crecimiento económico del año 2014 y como es su evolución en el 2015 (aquí). Es tan importante verlo desde la demanda como de la oferta por sectores. Es decir, quién gastó y dónde se ofrecía estos productos o servicios que se “compraron”. En esta entrada hablaremos de la demanda y de la oferta.

Estamos actualmente en un entorno que ayuda a la recuperación. El precio del petróleo barato, el tipo de cambio del Euro frente al Dólar en mínimos y la liquidez que, por fin, llega a empresas y particulares gracias al BCE son claramente factores que fomentan el crecimiento. Aunque existen reformas estructurales a nivel nacional, su impacto es limitado sin este contexto.

Recordemos que el modelo que nos llevó al borde del abismo se basada en sectores de alta ocupación y baja productividad, añadido a un acceso a financiación barata y con niveles de apalancamiento desmedidos para la lógica empresarial y familiar. Se puede decir que la economía Española era una estructura piramidal donde las entradas de nuevos consumidores (inmigración) financiaban el endeudamiento y la subida de activos (viviendas principalmente). Un parón en la financiación a empresas y particulares produjo una parada del consumo que desbarató todo el castillo de naipes.

El mercado laboral llegó casi al pleno empleo y eso, dentro de una legislación laboral rígida, también tuvo sus consecuencias. Se incrementaron los costes laborales reduciendo la productividad sumado a que no se aprovechó este proceso para apoyarse en I+D ni en abrir nuevos mercados de mayor productividad.

¿Qué debemos cambiar para convertir el castillo de naipes en una castillo de piedra?

Desde la oferta, hay que asegurar la productividad. Es decir, mirar hacia sectores que sean menos cíclicos, que generen empleo de manera estable y con bajo riesgo de producir una subida de precio ante niveles de tipos muy bajos. Crear sectores nuevos y competir en el mercado global no es fácil pero es la mejor, y quizás la única, alternativa.

Y desde la demanda, aumentar el consumo privado, motor real de la economía española. Mejorar las exportaciones al tener una moneda menos fuerte y empezar a crecer la inversión.

¿Y qué dicen los grandes números?

En la oferta, comparemos segundo trimestre del 2015 y del 2014:

  1. Turismo, 24% sobre el total del incremento, apoyado por la desestabilización de otros competidores mediterráneos.
  2. Producción industrial, con un 18%, ayudado por la devaluación del euro frente al dólar y los tipos de interés bajos.
  3. Construcción + sector inmobiliario, con un 13,5% del incremento.
  4. Impuestos netos sobre productos que representa otro 20%, como es de esperar.

Estos tres sectores explican (más el incremento asociado a los impuestos) el 75% de crecimiento.

Y la demanda, comparando los mismos periodos:

  1. El principal crecimiento viene por el consumo privado, lo cual es muy buena señal. Este representa un 45% del incremento.
  2. Mejora las inversiones en un 37%. Con esperanzas de aumentar el consumo y tasas de interés bajas, indica que las empresas empiezan a “ver la luz”.
  3. El Estado aporta un 12%, benditas elecciones.
  4. Exportaciones siguen incrementándose mejorando nuestra balanza comercial. Muy buena señal.

Conclusiones

Pues sí, nos volvemos a apoyar en sectores poco productivos pero con alto nivel de empleo. Con las tasas de paro que tenemos es razonable que sea así, pero debemos seguir reconvirtiendo nuestra economía. No debemos dejar de apostar por el futuro.

Comparte si te gustó
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin