Compartir

¿Cuán importante es el sexo en una relación?

Sin lugar a dudas, las relaciones sexuales juegan un rol fundamental en la pareja. No obstante, ¿hasta qué punto es importante? ¿Cuál es el nivel de relevancia que tiene el sexo para cada una de las partes involucradas?

En materia de relaciones y sexo, existen muchos criterios y a veces estos están encontrados. Por una parte, hay personas que consideran que el sexo está sobrevalorado y que cuenta más la intimidad y complicidad que se establece en la relación que el número de veces que se practica el sexo. En cambio, otros consideran al sexo como la manifestación más sublime del amor y no conciben una relación de pareja sin que se involucren también las relaciones sexuales.

No cabe duda alguna que el sexo es una parte vital de las relaciones de pareja, pero sobre su importancia y frecuencia surgen a menudo debates en los que, de no estar de acuerdo ambas partes, erosionan la relación. Todo depende de que exista una comunicación franca y abierta entre las partes para ponerse de acuerdo sobre este particular.

La curva amor vs sexo

Es algo sabido que al comienzo de una relación la pareja tiende a tener sexo con frecuencia. Al fin y al cabo, ambos se están descubriendo de forma íntima, aprendiendo sobre los gustos y preferencias de su pareja.

No obstante, en la medida que la relación avanza el sexo va pasando a un segundo plano, mientras priman las interacciones de índole romántica y de convivencia. En la medida en que la pareja se va compenetrando las interacciones entre ella cambian y evolucionan, comenzando a valorarse otras actividades. Junto a ello pueden variar los intereses sexuales, sin que esto signifique que la pareja desee menos a su compañero.

Sexo y felicidad

Según las estadísticas más recientes, las parejas que conviven bajo el mismo techo y que tienen un mayor índice de satisfacción en la vida en común gozan de una vida sexual activa. De la misma forma, se ha comprobado que estas mismas parejas felices comparten más tiempo y actividades en conjunto con su compañero.

En otras palabras, una pareja feliz tendrá una vida sexual activa, pero no al revés.

Por otra parte, según una encuesta realizada entre terapeutas de pareja, cuando la vida sexual sufre algún contratiempo en la relación se genera infelicidad, frustración, depresión, sentimiento de rechazo, inseguridad y baja autoestima. Esto es particularmente grave en aquellas parejas que se definen como sin sexo (aquellas que realizan el acto sexual menos de diez veces al año).

No es de extrañar que esta categoría sea muy poco frecuente entre los terapeutas de pareja, pues muy pocas relaciones sobreviven y buscan ayuda bajo estas condiciones. Para ellos, resulta más fácil dar por terminada la relación que lidiar con la falta de sexo.

¿Qué puede definirse por relaciones sexuales «normales»?

En materia de relaciones de pareja, es difícil y bastante inadecuado hablar de parámetros «normales». Cada relación de pareja es diferente y se establece bajo los términos de cada uno de sus miembros, por lo que encontrar una «media» resulta en extremo prejuicioso.

Existen estudios que marcan el límite de la felicidad de pareja en unos 3 a 4 encuentros sexuales al mes, pero estos datos están afectados por factores como la edad de los integrantes de la pareja, si viven juntos o no, aspectos socioculturales, tiempo de convivencia juntos y muchos otros factores.

De la misma forma, la necesidad y relevancia de las relaciones sexuales en una pareja pueden fluctuar dentro del tiempo de convivencia. Lo que sí está claro es que las parejas no deben ver al sexo como una obligación a cumplir, y su rol e importancia puede y debe ser discutido, viendo las relaciones sexuales como el disfrute para ambos miembros y no un indicativo de lo mucho o poco que queremos a nuestra pareja.

Precisamente, las parejas más felices son aquellas que tratan al sexo como un juego en continua evolución y no permiten que la pareja caiga en la monotonía. Para ello, insistimos en la necesidad de una comunicación constante y ver al sexo como una actividad lúdica de parejas. Conocer a tu compañero y descubrirte a ti a través del sexo es un juego que no tiene por qué terminar nunca, por lo que la sexualidad en una pareja no es algo que debamos dar por sentado, so pena que la relación de pareja se afecte e incluso llegue a terminar.

Reavivando la pasión

Luego de los primeros meses de pasión, el apetito por las relaciones sexuales en una pareja sufre una disminución más o menos marcada, en la medida que se deriva del conocimiento mutuo inicial hacia una etapa más sosegada, que corresponde al amor duradero.

No obstante, conviene de cuando en vez hacer regresar la chispa de los primeros días, para recordar mutuamente aquella atracción sexual meramente animal de los primeros días y salir del círculo de la rutina. He aquí algunos consejos que puedes llevar a la práctica para renovar la pasión que una vez sentiste con tu pareja:

  • Busca momentos de intimidad con tu pareja, en especial a horas poco acostumbradas.
  • No temas entablar una conversación abierta de sexo con tu pareja. En ese caso, que el tono sea tan picante como la situación lo requiera.
  • Mantén contacto físico frecuente, incluso si no vas a tener relaciones en ese momento. La tensión sexual se irá acumulando.
  • Nunca presiones ni fuerces las relaciones: deben surgir en el momento, no fruto de un acto de obligatoriedad.
  • Rompe con la rutina y la monotonía. Experimenten juntos nuevas posturas, lugares, juguetes, etcétera.

El amor y la culpabilidad no compaginan

En materia de sexualidad y relaciones de pareja, no pueden imperar sentimientos de culpabilidad. Muchas relaciones terminan por diferencias que, de hablarlas, podrían haber sido fácilmente arregladas. Sin embargo, no hay algo que lacere tanto una relación de pareja como una desavenencia en el sexo, que se repita tanto que ya no se disfrute del acto sexual y se empiece a hacer rechazo a la pareja.

En este particular, ambos miembros deben crear y mantener un espacio seguro y sin reproches, donde ambos puedan expresarse libremente sin sentirse culpables y sin temor a ninguna represalia. El sexo debe y tiene que ser placentero para ambos, por lo que deberán lo mismo ceder antes determinado reclamo como pedir que se realice de forma agradable para los dos. Si se promueve una práctica sexual que resulte placentera, la actividad sexual aumentará como resultado del disfrute que ambos encuentran en ella.

Muchas parejas corren el riesgo de sobresexualizar sus relaciones, bajo criterios erróneos como «El sexo es bueno e imprescindible en una pareja», «cuanto más, mejor», o «se debe tener sexo todos los días, aunque la pareja lleve años de relación».  Aunque arraigados en la sociedad, estos conceptos no hacen que una pareja sea más feliz, sino que pueden por el contrario llevarla al  hastío y al desastre.

La sexualidad debe verse como un factor más en la relación de pareja. No se trata de tener más o menos sexo, sino hacer de este acto una expresión de disfrute mutuo.

También te gustará:

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar el análisis de la navegación de los usuarios y mejorar nuestros servicios, también para mostrar publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación.