¿Habrá pensiones públicas en el futuro? ¿Cuánto cobrarás del Estado al jubilarte? Es normal hacerse estas y otras preguntas similares cuando se piensa en planificar la jubilación.

No en vano, para la mayoría de personas las pensiones públicas serán su principal sustento económico, sino el único. ¿Se puede confiar en que estarán ahí llegado el momento o es insostenible el sistema de pensiones nacional?

Cómo funciona el sistema de pensiones español

El sistema de pensiones español se basa en tres principios claros.

Es un sistema de reparto

Existe más de un tipo de sistema de pensiones y el español se basa en el sistema de reparto. Bajo este sistema, las cotizaciones sociales de los trabajadores en activo financian las prestaciones de los pensionistas.

En otras palabras, los trabajadores pagan las pensiones de los jubilados con sus cotizaciones y esperan que los futuros empleados hagan lo mismo con las suyas. Este sistema es intergeneracional y se basa en la confianza en que la siguiente generación pagará las pensiones del futuro igual que la de hoy hace con la de los trabajadores pasados.

Proporcional a las contribuciones

El importe de jubilación pública depende de las aportaciones de cada trabajador al sistema. Es decir, existe una proporcionalidad contributiva. Cuanto más tiempo cotices y por una cuantía mayor, más cobrarás de pensión pública al jubilarte.

Tu prestación está definida por tus aportaciones sin tener en cuenta, por ahora, cuestiones como la esperanza de vida. La reforma de las pensiones que se plantea incluye un mecanismo de equidad intergeneracional que finalmente se ha planteado como un aumento de la cotización de los trabajadores sin que afecte a la cuantía actual de la pensión.

Es universal y público

El sistema de pensiones nacional es universal porque asegura una pensión mínima. Para ello, cuenta con dos tipos de pensiones.

Por un lado están las pensiones contributivas, que se llaman así porque depende de las contribuciones que se hacen al sistema. Para poder acceder a ellas hay que cumplir una serie de requisitos mínimos y su cuantía es mayor.

Por otro lado, existen las pensiones no contributivas, que se pagan a personas que no pueden acceder a las anteriores y que sirven para cubrir necesidades básicas.

Además, todo el sistema de pensiones se gestiona de forma pública.

5 datos que ponen en duda su sostenibilidad

En un sistema donde los trabajadores actuales pagan las pensiones, es necesario que se den ciertas condiciones para que todo funcione. Las más importantes son:

  • Que exista una masa suficiente de trabajadores (el paro y la evolución demográfica pueden complicarlo).
  • Que sus cotizaciones sean lo suficientemente elevadas para paga las pensiones (la bajada de salarios reduce las cotizaciones).

Estos son cinco signos que deben ponerlos sobre alerta.

Ingresos por cotizaciones y gasto en pensiones

El gasto en pensiones en España es del 12% del PIB según los datos de la Seguridad Social. Desde hace algunos años, el sistema gasta más en pensiones de lo que ingresa. Es decir, las cotizaciones de los trabajadores no alcanzan a cubrir el gasto en pensiones.

Para suplir esta diferencia, se han ido haciendo retiradas del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, más conocido como la hucha de las pensiones, que a día de hoy está bajo mínimos. Al ritmo actual, este fondo se agotará en 2028 según las previsiones más optimistas y de forma inminente según los más pesimistas.

La evolución demográfica

España está envejeciendo. Basta con ver la evolución de la pirámide de población para darse cuenta.

 

Esto hace que cada vez vaya a haber más personas dependientes del sistema y menos contribuyentes. Esto es lo que se conoce como tasa de dependencia, un dato que mide la relación entre trabajadores y pensionistas.

En 1980 ese dato era de 1,9 jubilados por cada 10 personas en edad laboral. Al ritmo actual se estima que en 2050 hará 6 jubilados por cada 10 personas en edad laboral, un horizonte que no parece muy sostenible.

Evolución de la pensión media sobre el salario medio

Actualmente la pensión media supone un 62% del salario medio nacional, doce puntos más que en la última década.

Sin embargo, al profundizar un poco más en los datos nos encontramos con un escenario diferente. Desde 2010 la pensión media de jubilación ha aumentado en 290 euros al mes por los apenas 100 euros que ha crecido el salario medio.

En otras palabras, hay que pagar unas pensiones cada vez mayores con unos salarios que no crecen al mismo ritmo. El motivo de este desfase es la evolución de los salarios en España, que llevan años estancados si nos fijamos en el salario más frecuente, y la entrada en el sistema como jubilados de unas generaciones que han disfrutado de salarios más altos.

A modo de ejemplo, el número de pensiones superiores a 2.000 euros en 2009 era de 262.000. Actualmente la cifra es de 1,06 millones de pensiones y subiendo.

Así que de forma resumida, hay que pagar pensiones mayores con salarios menores, lo que hace que sean necesarios más trabajadores para cubrir cada pensión.

¿Cómo puede afectar esto a tu pensión?

Esta es la pregunta del millón. Los datos que acabamos de ver no son muy halagüeños para el futuro de las pensiones. Con el sistema actual, las opciones parecen claras: aumentar las cotizaciones o ajustar la cuantía de la pensión, congelando las subidas o reformulando el modo de calcularlas.

De los dos caminos, parece que por ahora se ha optado por el primero con la actual reforma de las pensiones. Así, la pensión pública que perciben los jubilados no se tocará, por ahora. Lo que se ha optado es por aumentar las cotizaciones a los trabajadores como mecanismo de equidad intergeneracional.

En otras palabras, ahora dedicarás un porcentaje más alto de tu salario a costear las pensiones actuales, esperando que se siga haciendo así en el futuro. Pero esto es así solo de momento y mientras el sistema aguante. En un futuro podría cambiar y se podría optar por el segundo camino.

La pensión pública no depende de ti, sino de las decisiones políticas y no deberías dejar en manos ajenas algo tan importante como la jubilación. Por eso mismo es importante planificarte para saber cuánto necesitarás al jubilarte y asegurar que por lo menos cuentas con una parte por tu cuenta, sin depender de lo que decidan terceras personas.

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