No es muy conocido, a pesar de que es obligatorio hacerlo desde el 1 de enero 2013

¿Qué es?

El Certificado de Eficiencia Energética (ese gran desconocido) es un documento estudiado y emitido por un profesional en el cual, evaluando diversas opciones de un edificio (llámese “edificio” a

“«edificio»: construcción techada con paredes en la que se emplea energía para acondicionar el ambiente interior”

y después de muchos cálculos, teniendo en cuenta características de interiores, materiales de la construcción, frio/calor, ventanas y toda la envolvente de esa vivienda), en que grado se estima que nuestra vivienda  sea eficiente o no.

energy-efficiency-154006_1280Para ello, después de evaluar características, y haciendo uso de diversos programas informáticos así como diversas herramientas, se llega a una calificación de A a G, donde A es la más eficiente y la G la menos.

En una casa altamente eficiente, se considera que el gasto económico que una familia tiene que hacer para que esa vivienda sea confortable es, mucho menos (y con mucha diferencia) que una casa que tenga una calificación G.

Es obligatorio en compraventas y en gestión de alquileres, conllevando una sanción el no tenerlo y obligatorio para propietarios. Se hace en todo tipo de bien inmueble, sea para uso residencial o comercial, y hay pocos casos en los que haya exención, una de las exenciones sería la vivienda aislada y con una superficie construida menor a 50 m2.

Si después de saber nuestra “nota” vemos que ésta es mala, no estamos obligados a hacer obras de mejora, aunque si son recomendables.

Desde el punto de vista de un agente inmobiliario, aunque la nota es independiente del precio (no por mucho tiempo, y llegará un momento, en unos años, que los tasadores, la tengamos en cuenta para la tasación final), sí es un dato de gran importancia del futuro comprador o inquilino, ya que si saca buena nota, se verá reflejado en menos coste de calefacción para mantener la casa caliente, con importantes reducciones del precio en las facturas, se estima un ahorro en torno a los 1500 euros anuales, para una casa tipo medio solo en calefacción, esta es la diferencia entre una A o una F ó G (las peores).

Se estima un ahorro del 70% para dos viviendas iguales de mismas dimensiones donde una sale con calificación energética A y la otra saca una calificación G.

Esto quiere decir, que el propietario o el inquilino de una vivienda con calificación G, tendrá que pagar un 70% más de la factura de, por ejemplo, calefacción, para tener la casa caliente igual que una vivienda de calificación A, sea cual sea, la energía utilizada, gasoil, gas natural, electricidad…

Se ha estimado que, con una inversión de 6.000 euros, en por ejemplo, renovación de ventanas, se sube 2 categorías la calificación final, y puede pasar de una G a una E.

En un edificio plurifamiliar, el certificado energético se puede expedir para un solo inmueble o para el conjunto de viviendas, es decir, para el edificio completo. Muy a menudo, en este último caso, sale más barato a la comunidad, que el hecho de hacerlo para una sola unidad del edificio.

La emisión de este certificado tiene una vigencia de 10 años, pasados los cuales, se renueva.